Puerperio Feliz, 10 Consejos imprescindibles




En estos momentos, podría decir que mis puerperios están finalizando. Quizás me quede un poco por atravesar este proceso, pero noto que mi cuerpo y mi mente están empezando a necesitar ya salir de ese estado en el que mis bebés y yo somos una única persona.

Han sido 5 años muy intensos, enlazados el de mi hija con el de mi hijo. Pero ahora, mirando hacia atrás, me doy cuenta de todos los errores cometidos al principio. Esto no me martiriza, más bien al contrario, me hace reír. Y todas las madres seguro que saben a lo que me refiero. Lo que pasa es que la palabreja "Puerperio" se las trae. Desconocida por mí hasta el año 2007, y ya tengo una edad no os creáis. ¿Y esto que puede querer decir?
a) Que me copié en los exámenes de Ciencias Naturales.
b) Que no se le da ninguna importancia en nuestra cultura y por ende, en nuestro sistema educativo, a una de las etapas de la vida de una mujer más importantes y más difíciles de atravesar.
¿Cuál pensáis que es la respuesta?

Después de atravesarlo, y aún sigo, me doy cuenta que todo sería muchísmo más fácil si nuestras madres nos hablasen de lo que nos va a ocurrir, pero yo creo que no lo hacen porque a ellas tampoco nadie las habló, y porque creen que lo que las pasó a ellas fue "normal". Y no quiero ni pensar sus puerperios en unos años 70 donde la mujer era tratada como un auténtico trapo, donde durante el parto se las humillaba, con intervenciones a diestro y siniestro y separaciones (para que la mamá descanse) de sus bebés atroces e innecesarias. De esta guisa, llegábamos nosotras, con una mujer que además (en el peor de los casos) se tenía que incorporar al trabajo a los 40 días, y con lactancias interrumpidas porque "la leche de fórmula es lo mejor, y mi leche no vale".

Entonces atravesamos un embarazo, que además hoy a veces suele ser complicado y ansiógeno, debido al excesivo control y el efecto nocebo producido por tanto control médico prenatal, por no hablar de las mujeres que tienen que acudir a la ciencia para lograr ser madres concurriendo en estos casos muchos momentos de estrés, miedo, ilusión desilusión...desnaturalización del sexo convirtiéndose en algo puramente funcional y programado. Hasta que llega el ansiado bebé.

En estos momentos, la mujer ya está tan analizada, revisada y observada que espera que al tener a su bebé en brazos todo sea más fácil, y ocurre justo lo contrario. Nos damos cuenta que cualquiera, hasta el portero de la casa de nuestra suegra, sabe más de maternidad que nosotras mismas. Y aunque tuviésemos pensado hacer las cosas como antes, resulta del todo imposible.

Dejamos de ser la mujer independiente, autónoma y vital que éramos hasta el mismo día de parir. Tenemos un precioso bebé que reclama nuestra atención 24 horas, y que es precioso, pero no nos deja sentarnos porque aunque le acunemos en nuestros brazos, tienen un detector de fuerza de la gravedad instalado que le hace saber que  nos hemos sentado. Duerme poco, o eso nos parece, y nosotras de repente, tenemos que dejar todo lo anterior.

En estos momentos, con un poco de suerte, tendremos a nuestra pareja, nuestra madre o suegra (¿he dicho suerte?) durante los primeros días y nos podrán echar una mano. Pero esto no suele ser eterno... y algún día, nos quedamos solas con ese bebé. Con nuestro hijo, tan amado y desconocido a la vez. Porque ésta es la primera lección que nos deberían enseñar, cada bebé es diferente y la madre tiene que tener su tiempo para conocerlo, para amarlo y para que esa entrega 100% salga del interior de nuestras entrañas. Esto, que para algunas madres es fácil, y ocurre de forma natural, para otras no lo es y necesitarán más tiempo.

Para superar estos momentos, he recopilado una serie de consejos, que me gustaría me hubieran dado a mí en su momento. Aunque, todo sea dicho, quizás no los hubiera hecho ni caso.

1. Olvídate del reloj, los bebés no tienen horarios, ni fecha en el calendario (como dice la canción). No pretendas llevar el ritmo de antes, porque al principio tu bebé necesitará un tiempo para acoplarse a nuestro mundo. Lo hará, pero sin prisas y cada bebé a su propio ritmo.

2. Si eres presumida, hazte un buen corte de pelo justo antes de dar a luz, que no requiera mucho mantenimiento porque es posible que no tengas tiempo ni de peinarte. Así ya vamos minimizando daños.

3. Si llevas mechas o tinte, aprovecha esa visita a la peluquería para hacerte algo más duradero. Posiblemente no pises una peluquería en los siguientes 4 meses (mínimo, yo tardé 6 meses).

4. En el mismo orden de cosas, hazte la cera en todo el cuerpo. Estás últimas recomendaciones, para la semana 36-37 van bien, salvo que se adelante tu bebé.

5. No compres artículos que no sabes si a tu bebé le gustarán u odiará. Ejemplo, la famosa "hamaquita" odiada por muchos bebés, amada por otros. Pero, ¿sabes de qué equipo será el tuyo?
La lista es infinita, te pongo algún ejemplo más: carrito super megacuco (a mi me sirvió con mi hija de portaequipaje, de poco más), bañeras de plástico enormes que te ocupan todo el cuarto de baño ( con lo caro que está el metro cuadrado hoy en día, nena), biberones, chupetes, buzos...

6. Olvídate de cenar con tu chico viendo una película tranquilamente, así que hazte con un buen sistema de grabación si eres "Seriéfila" como nosotros.

7. Pide a la gente que te obsequien con Tuppers de comida caserita, te vendrán genial para poder comer comida sana y no alimentarte con latas de sardina y pizzas precocinadas.

8. Lleva siempre ropa de cambio encima tuya, no del bebé. Hay bebés que al principio tienen reflujo, y es posible que te manchen cada dos por tres.

9. Si has elegido dar el pecho, busca un grupo de Apoyo a la Lactancia cerca de tu casa. Y ten en la nevera el teléfono de una Asesora de Lactancia, que te sacará de más de un apuro en caso necesario.

10. Si tienes ganas de volver a tener relaciones sexuales con tu chico, allá para el mes 12, tranquila, no te apresures, hagas lo que hagas tu bebé se despertará porque deben oler las hormonas del amor. Y claro, mejor anticonceptivo que la abstinencia absoluta no hay. Así de sabia es la naturaleza, es un programa que traen de serie nuestros hijos para que no tengamos un hermanito antes de tiempo. No vayan a quedarse sin sus papas de forma prematura.


Sé feliz. Muy feliz. Y para ello, lo más difícil de todo,déjate llevar, sientes que estás atrapada, que no vas a salir de esta especie de precipicio por el que vas cayendo. Pero lo harás. Te lo prometo. Y si ves que no, pedir ayuda. Es más fácil de lo que parece, porque las madres estamos deseando ayudar a nuestras amigas, conocidas que son mamás por primera vez. Todas nos hemos sentido tan perdidas, diferentes y solas como tú ahora. Pero no estás sola.

Un abrazo, 

6 comentarios:

Lourdes Ruiz said...

Muchas gracias Diana, es todo cierto, y con humor! que maja!

Diana said...

Me alegro mucho que te haya gustado Lourdes. Un placer hacer reír!!

Eva María Bernal said...

Diana, sabes que a algunas parturientas entre ellas una tía mía, allá por los sesenta, en el momento de coronar las daban un chute de anestesia general vía mascarilla? Sus dos partos normales del todo acabaron así...

Diana said...

Sí, lo sé. De hecho, mi madre es una de ellas. La durmieron entera y nunca supo por qué razón. Muy triste la verdad.

Anonymous said...

Qué bonito..!
Yo estoy en esos dias de vuelta a la "normalidad". Despues de la revolucion del nacimiento, de las manadas de familiares y amigos, despues de la ayuda del padre en la baja paternal, estamos mi bebé y yo, solas, en casa, con nuestros días buenos y nuestros días malos. Con nuestros no-nos-entendemos. Con nuestros momentos de amor idilico en solitario que son impagables. Con nuestras ganas de estar solas, y a la vez juntas.
No se puede entender si no se ha vivido.
Y supongo que por eso no se cuenta, porque es tan dificil de expresar en palabras la mezcla de sentimientos que cuesta sacarlos.
Un abrazo, y gracias, porque a mi tu texto me ha servido.
Marta

Diana said...

Gracias Marta por contarme tu experiencia. Me parece maravilloso leer que he ayudado a una mujer.

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